Bendecido con las condiciones idóneas para el empleo de la energía solar fotovoltaica – alta irradiación y bajas temperaturas -, Chile quiere aprovechar el sol como fuente de energía principalmente en las tierras del norte, donde trabaja la industria minera. La abundancia de materias primas como cobre, silicio, litio y sales fundidas podría desarrollar una propia industria, con la que suministrar al mercado chileno y a otros. Además, a partir del año 2009 existe una ley de energías renovables que impulsará la instalación  de cerca de dos gigavatios de centrales renovables en los próximos años.

Sin embargo, esa totalidad se cubrirá casi en su totalidad con centrales eólicas. No existe prácticamente ninguna experiencia en grandes sistemas fotovoltaicos acoplados a red, aunque el gobierno ha puesto ya en marcha los primeros proyectos piloto. La causa de esta experiencia radica en la carencia de una prima por inyección a red, asi como en la no existencia de una industria local y los pocos empleos que todavía genera el sector solar.

A pesar de ello, la mayoría de los representantes del sector consideran a Chile, junto con Argentina, uno de los mercados más relevantes de Sudamérica.

Aunque el cambio político aboca hacia un sistema de incentivos para la generación distribuida, son los proyectos piloto fotovoltaicos y termoeléctricos los que darán más confianza al pueblo chileno a utilizar la energía solar en mayor escala. Quizás no ahora, pero sí en un corto plazo.

PROS

  • Condiciones físicas ideales para el empleo de la fotovoltaica.
  • Economía creciente en una economía estable.
  • Necesidad acuciante de grandes centrales eléctricas.
  • La energía solar es a menudo la única alternativa a la producción eléctrica altamente contaminante.
  • Abundante y barata materia prima para la creación de una industria local.
  • El legislador promueve la implantación de energías renovables.
  • Respaldo público a créditos de planificación y financiación de proyectos.

CONTRA

  • La fotovoltaica se considera cara en Chile.
  • La normativa favorece especialmente la implantación de centrales eólicas.
  • Los fondos estatales se destinan principalmente a proyectos solares térmicos.
  • Carencia de una tarifa por inyección a red de electricidad procedente de energías renovables.
  • No existencia de una propia industria solar, que se traduce en elevados costes de transporte de los componentes.
  • Poca mano de obra cualificada en instalación, industria e investigación.
  • La falta de grandes sistemas solares impide valorar con criterio de comportamiento del rendimiento de las instalaciones.

Fuente: PHOTON Marzo 2010

Anuncios



    Responder

    Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

    Logo de WordPress.com

    Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

    Imagen de Twitter

    Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

    Foto de Facebook

    Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

    Google+ photo

    Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

    Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: