Los poderosos bancos, sociedades financieras y empresas constructoras en las que se ha cimentado la moderna Ciudad de Panamá le deben mucho a una fuente de energía que domina sobre las demás: el agua.

El 57 por ciento de la electricidad total de Panamá proviene hoy en día de la hidráulica, y se prevé que esta proporción aumente, puesto que se ha destinado 1710 millones de dólares para incorporar en la próxima década a la red otros 700 megavatios, que ya se encuentra en construcción. Con ello, el país sumará una potencial total hidráulica instalada de 1.58 megavatios. Y eso es sólo la punta del iceberg: según el Ministerio de Energía, la nación posee dos gigavatios adicionales en potencia hídrica esperando ser explotados.

Con tres enormes compañias extranjeras controlando el mercado doméstico (dos pertenecen a la española Gas Natural Fenosa, la restante a la estadounidense Ashmore Energy International) la perspectiva de un cambio sustancial en el modelo energético basado en el abrumador poder hídrico en Panamá es poco probable a corto plazo.

El desarrollo frenético en la capital ha provocado un crecimiento anual de nuevo por ciento en la demanda de electricidad, que en el 2009 alcanzó los 5.65 teravatios hora, desbordando la capacidad de suministro y forzando al gobierno de Ciudad de Panamá a espabilarse para encontrar fuentes de energía que den sus frutos con rapidez. A consecuencia de ello, cada vez más barcazas equipadas con generadores han abarrotado los puertos de la ciudad, donde queman un diesel mugriento de baja estofa llamado Bunker C – y que ahora representa el 20 por ciento del mix energético, junto al otro 20 por ciento representado por el diesel normal de ciclo combinado-.  Todo ello conjuntamente hace que un país de sólo algo más de tres millones de habitantes alcance unos avallasadores 6.86 teravatios hora de potencia bruta generada anual (incluyendo autogeneradores y sistemas aislados). de los cuales el mayor consumidor es con el 43.5 por ciento el sector comercial, seguido por el residencial (31.86 por ciento), siendo el consumo del sector industrial de tan sólo el 9.35 por ciento.

Panamá ha crecido rápidamente, aunque ha pagado su precio por ello. El precio del kilovatio hora, que fluctúa entre 0.18 y 0.22 dólares en la capital, y entre 0.26 y 0.30 en regiones más remotas, se encuentran entre los más elevados de América Latina, Además, la subida de entre un 9 y un 15 por ciento  anual en los últimos cinco años está haciendo que muchos en Panamá reconsideren su postura y piensen en las energías solar y eólica como una posible solución.

Por el momento la eólica lleva la delantera: cuenta con el compromiso del gobierno para invertir mil millones de dólares (2010) en proyectos eólicos en los próximos cuatro años. Una promesa que no se ha hecho a la energía solar, a pesar del hecho de que un kilovatio de fotovoltaica instalado hoy cueste menos de lo que costaba en 2006. La potencia fotovoltaica total instalada en el país es apenas de aproximadamente 700 kilovatios. Y sólo diez de esos kilovatios inyectan a la red.

Cifras
Habitantes (2009): 3360000
Producto Bruto Interno (PIB): 40800000 dólares.
Renta per cápita (2009): 12530 dólares.
Aumento del PIB en 2009: 2.4 por ciento.
Potencia eléctrica instalada total (2009): 6.86 teravatios hora.
Potencia fotovoltaica instalada total (estimaci+on 2010): 700 kilovatios, de ellos 10 kilovatios conectados a la red.




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