El sorgo es una especie anual de origen tropical, de la familia de las gramíneas. Sus variedades para obtención de grano o forrajeras son conocidos de tiempo atrás. Entre las variedades suceptibles de cultivos con fines de producción de biomasa lignocelulósica destaca el sorgo para fibra.

El sorgo para fibra, con las limitaciones de temperatura y necesidad de riesgos, es de los cultivos más promotedores en cuento a la producción de biomasa. Los aprovechamientos energéticos de este cultivo son dos: la producción del grano para la obtención de biocarburantes, y el resto de la planta (que puede crecer hasta los 4 metros de altura) para usos térmicos o eléctricos. Los rendimientos son muy variables en función de la zona de cultivo; en el sur de España se han obtenido datos muy positivos en cuanto a la producción de materia seca en condiciones de cultivo exigentes (fertibilidad, disponibilidad de agua y temperaturas suaves). Existen empresas e instituciones españolas realizando experiencias cuyos resultados publicados estiman la productividad de 80 t/ha. Los resultados indican que se podría obtener por hectárea 10 kg de azúcar y 17 t de materia seca. Para obtener buenas producciones hacen falta suelos de mediana a buena calidad, siembra para obtener de 150 000 a 200 000 plantas/ha y riegos de 7000 m3/ha y año.

El cardo es una especie vivaz muy bien adaptada al clima mediterráneo de veranos secos y calurosos. Cuando el cultivo está establecido puede alcanzar producciones totales de biomasa superiores a 18 – 20 t de materia seca por ha y año.

El cultivo de cardo se debe diferenciar entre el primer año, que es el de implantación, donde el desarrollo es lento ya que procede de semilla, de los años sucesivos en los que la planta rebrota de las yemas remanentes del cuello de la raíz y forma rápidamente una roseta de hojas basales gracias a la reservas acumuladas en la raíz. Se puede decir que el cultivo de cardo entra en producción a partir del segundo año, pudiendo permanecer en el mismo terreno una cantidad de años ilimitada siempre que se lleven a cabo los ínfimos cuidados necesarios para su mantenimiento.

La producción del cardo oscila sobre las 18 toneladas de materia seca al año y hectárea, más dos toneladas de semila oleaginosa, que también tiene mercado.




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