Posts Tagged ‘biocombustibles’


La sustantibilidad es un tema crítico para la industria de bioenergía a nivel internacional. Muchos gobiernos y mercados ahora consideran que cuantitativa, robusta e independientemente verifican (o certifican) credenciales de sustentabilidad son vitales para ordenar la industria de la bioenergia para que se expanda globalmente. Esto ya ha sido trasladado como políticas de gobierno a varios países. Estas políticas limitarán el acceso al merado y el soporte del gobierno es sólo para aquellos combustibles los cuales cumplan específicos criterios de sustentabilidad.

La necesidad de reducir los gases de efecto invernadero como bien el futuro de la seguridad del petróleo puede, sin embargo, proveer criterios para el crecimiento de la industria de la bioenergía.

Hay una rápida expansión internacional de la industria de los biocombustibles.

Se observa una clara demostración que el sector de bioenergía puede producir productos sustentables, como bien lo hacen con significante contribución en algunos países como Australia, a tal punto que hay gobiernos que están inviertiendo en bioenergía como una plausible alternativa energética.

El global incremento en población; asociado al desarrollo de recursos; incremento de cambio climático; y la tendencia hacia la seguridad de energía, agua y alimento se han ubicado como criterios importantes sobre la definición e implementación de conceptos de sustentabilidad.

Se ha dado una explosión en la actividad en la arena internacional en la aplicación de los conceptos de sustentabilidad en biocombustibles desde el 2005, particularmente en la producción y/o uso de biocombustibles en USA, Brasil y en la Unión Europea se está posicionando rápidamente.

La Comisión Europea en propuesta de Enero 2008 sobre la promoción del uso de la energía desde fuentes renovables ha establecido la necesidad de promover las energías renovables dado que ello contribuye a la mitigación del cambio climático, desarrollo sustentable, seguridad de suministro y el desarrollo de una industria basada en el conocimiento que cree trabajo, crecimiento económico, competitividad y desarrollo rural y regional.

Se han dado una serie de pasos en el desarrollo internacional de la sustentabilidad de la bioenergía y biocombustibles. Inicialmente se ha dado a nivel nacional e internacional reglas para condiciones adecuadas para inversores.  A través de varias iniciativas finacieras, estos han estimulado un rápido crecimiento en la producción de biocombustibles. Sin embargo se han dado algunas serias preguntas sobre la verdadera sustentabilidad, como lo es la competición entre tierra y alimento) que han hecho que se vaya normalizando este nuevo y rápido crecimiento de esta industria.

Anuncios

Aunque la energía de la biomasa se ha aprovechado desde que el hombre descubrió el fuego, la consideración actual de la biomasa como una fuente de energía limpia se hace bajo nuevos criterios y enfoques.

  • El balance de CO2 emitido por la combustión de la biomasa es neutro. La combustión de biomasa, si se realiza en las condiciones adecuadas, produce agua y CO2, pero la cantidad emitida de CO2 (principal responsable del efecto invernadero) fue captada por las plantas durante su crecimiento. Es decir, el CO2 de la biomasa viva forma parte de un ciclo de circulación continuo entre la atmósfera y la vegetación, sin que suponga incremento de ese gas en la atmósfera con tal que la vegetación se renueve a la misma velocidad que se degrada.
  • La biomasa no emite contaminantes sulfurados o nitrogenados, ni apenas partículas sólidas.
  • Una parte de la biomasa para fines energéticos procede de materiales residuales que es necesario eliminar. El aprovechamiento energético supone convertir un residuo en un recurso o lo que es lo mismo, reciclar.
  • Los cultivos excedentarios serán sustituidos por los cultivos energéticos en el mercado de alimentos y esto puede llegar a ofrecer una nueva oportunidad al sector agrícola.
  • La producción de la biomasa es totalmente descentralizada, ya que el recurso utilizado por esta energía está disperso por el territorio, que puede generar un gran cambio social y económico en el mundo rural.
  • La utilización de la biomasa como energía también disminuye la dependencia externa para el abastecimiento de combustibles.
  • La biomasa también es un importante campo de innovación tecnológica. Las respuestas tecnológicas que se están realizando están dirigidas a mejorar por completo el rendimiento energético de la biomasa, minimizar
    los efectos ambientales de los residuos aprovechados, incrementar la competitividad comercial de los productos y posibilitar nuevas aplicaciones de los biocombustibles.

Los biocombustibles de segunda generación pueden obtenerse a partir de prácticamente cualquier forma de biomasa. Si proceden de desechos forestales o agrícolas no hacen competencia a los productos vegetales alimenticios.

Los procesos de producción de estos biocombustibles 2G son más complicados y muy caros y están todavía en la etapa de planta piloto. En contrapartida usan una materia prima más barata y emiten mucho menos gas efecto invernadero que los biocombustibles típicos de 1G porque, por un lado, el crecimiento de la materia prima necesita aplicar menos productos de apoyo, y por otro, porque en los procesos pueden utilizarse como calor de proceso residuos de biomasa.

Los procesos termoquímicos de transformación de biomasa en combustibles líquidos (“biomass to liquids”, BTL) se fundamentan en la gasificación de la madera y en la síntesis de combustibles de automoción a partir de dicho gas. Los diferentes elementos: gasificador, separador de gases, síntesis Fischer- Tropsch, ya se conocen de otras aplicaciones industriales, por eso sólo necesitan su integración (Basu 2010). Esto significa que se puede predecir su funcionamiento y costes con más exactitud, pero como contrapartida, al estar ya muy mejorados, presentan menos campo para una significativa optimización.

Más innovadores son los procesos de transformación de celulosa en etanol (Tan, Lee et al. 2008), que usan paja o biomasa húmeda. Sin embargo, se necesita un mayor cambio tecnológico para hacerles competitivos, y ésto en este momento no es predecible. Otros nuevos productos que utilizan el bioetanol como fuente, como el biobutanol, parecen presentar ventajas adicionales al uso del bioetanol (DuPont 2006). El biobutanol, que se obtiene de las mismas fuentes que el bioetanol: caña de azúcar, maíz, etc. al igual que de productos lignocelulósicos, puede añadirse fácilmente a las gasolinas existentes y a las gasolinas con bioetanol por su baja presión de vapor. Tiene un poder calorífico más próximo al de la gasolina que el bioetanol y puede ser adicionado a las gasolinas actuales en mayor proporción (10% v/v en la UE y 11,5% v/v en USA) en los vehículos actuales. Presenta la ventaja adicional de que es menos susceptible de producir separación de fases en presencia de agua que la mezcla gasolina/etanol y se puede transportar más fácilmente por conducto, por lo que permitiría aprovechar mejor la infraestructura existente de la industria petroquímica.

En este camino de obtención de productos de alto valor añadido, un paso más adelante es la obtención de di-butil éter (DBE) mediante un proceso de deshidratación catalítica del biobutanol. Este DBE es un co-producto de alto valor añadido y se puede usar como potenciador del índice de cetano del combustible diesel (Kotrba 2005). En la medida en que el mercado de diesel y biodiesel se incrementa, este aditivo puede representar una parte significativa de la viabilidad técnica y económica de las plantas de bioetanol.

Es improbable que los biocombustibles 2G sean competitivos con los 1G antes de 2020 y en cualquier caso consumirán biomasa importada en grandes cantidades. Los análisis tecnico- económicos según los informes de la UE apuntan a que los biocombustibles 2G serán mucho más caros que los de la 1G. Los costes están dominados por el gasto de inversión en la planta (McGowan 2009). Para llegar a costes de producción integrales competitivos con biocombustibles 1G, habrá que lograr un avance significativo en el correspondiente “know- how” para reducir los costes de capital antes de 2020.